1. Quiénes somos y qué es esto
aparta.shop es software. Es una herramienta que una vendedora usa para hacer el apartado de su transmisión en vivo: publica sus prendas con un número de lote, sus compradoras apartan desde una página, y al cerrar el live el sistema le arma la lista de empaque, las etiquetas y el archivo para su courier.
No vendemos ropa. No tenemos inventario. No somos dueños de ninguna de las prendas que ves en la tienda de una vendedora, no las revisamos y no las tocamos nunca.
Pendiente: la razón social, el NIT y el domicilio fiscal.
El producto lo desarrolla 502 Software. La sociedad guatemalteca que va a operar aparta.shop todavía no está constituida, así que acá no hay un NIT ni una dirección fiscal que poner. Cuando exista, este apartado se llena con los datos reales y con el número de resolución de inscripción del contrato ante la DIACO (art. 52 del Decreto 06-2003). Mientras diga «pendiente», es porque está pendiente.
2. Las tres partes, y la que no está
En cada venta hay tres personas y un tercero, y conviene tenerlos separados:
- La vendedora. Es nuestra clienta. Ella es la que vende, la que le pone precio, la que cobra y la que responde por la prenda.
- La compradora. Le compra a la vendedora, no a nosotros. Usa esta plataforma para apartar, dejar su dirección y ver el estado de su pedido.
- aparta.shop. Da el software. No es parte de la compraventa, no cobra un porcentaje de la venta y no interviene en el precio.
- El courier. Lo contrata la vendedora, con su propia cuenta. No tenemos relación con él.
Decirlo así no nos exime de nada y no pretende hacerlo: si la ley del consumidor nos alcanza igual —por listar vendedoras, por tener marca propia frente a la compradora o por lo que resuelva la DIACO—, nos alcanza, y estos términos no lo cambian. Esta sección describe cómo funciona el negocio de verdad, para que nadie se lleve una sorpresa sobre a quién reclamarle primero.
3. Lo que la plataforma no hace con el dinero
El dinero de las ventas no pasa por acá. Nunca, ni por accidente. No hay una cuenta intermedia, no retenemos fondos y no liberamos pagos:
- Contra entrega: el efectivo lo cobra el repartidor del courier y el courier lo deposita en la cuenta de la vendedora, que es la remitente de la guía.
- Transferencia o depósito: la compradora transfiere a la cuenta bancaria de la vendedora, la que ella misma configuró en su panel. Nosotros mostramos esos datos tal como ella los escribió.
- Tarjeta: cuando la vendedora lo habilita, el cobro lo procesa la pasarela de pagos con las credenciales de ella. El dinero le llega a ella.
Consecuencia directa, y hay que decirla: no verificamos los pagos. Cuando una compradora sube el comprobante de su transferencia, el sistema lo guarda, lo ordena y lo pone en la lista de la vendedora con fecha y hora. Quien mira ese comprobante y decide si el pago es válido es la vendedora. Nosotros no confirmamos depósitos ni podemos devolver dinero que nunca tuvimos.
4. El perfil de la compradora vive en aparta.shop
Esto lo decimos acá y también en la portada, porque es la clase de cosa que enoja cuando se descubre tarde:
- La compradora tiene un perfil en la plataforma, no en la tienda de cada vendedora. Su nombre, su teléfono y su dirección quedan guardados una vez y le sirven para apartar con cualquier vendedora de la red. Por eso su segunda compra es un toque, y en un live donde tres personas van por la misma prenda, eso decide quién se la lleva.
- Frente a la compradora, la plataforma tiene marca propia. No es un software invisible con el nombre de la vendedora. Ella sabe que apartó en aparta.shop.
- Está previsto un directorio de lives —una vitrina de quién está transmitiendo, con enlace a la red donde transmite—. Todavía no existe. Cuando exista, una compradora que llegó por una vendedora va a poder ver a otras en el mismo lugar.
- Aislamiento hacia la vendedora, y esto no se negocia: una vendedora ve sus propios pedidos con esa compradora. Nunca ve que también le compra a otra, ni qué le compró, ni cuánto gastó.
5. El comportamiento de pago se comparte entre vendedoras
Cuando una compradora aparta y no paga, hoy cada vendedora lo descubre sola. Acá no: las señales de comportamiento de una compradora se comparten entre las vendedoras de la red.
- Qué se comparte: señales de conducta de pago —cuántos apartados se concretaron, cuántos quedaron sin pagar, si hubo reclamos y cómo terminaron, antigüedad—.
- Qué NO se comparte: qué compró, a quién, ni por cuánto. Ninguna vendedora ve el detalle de las compras que se hicieron con otra.
- Quién lo ve: sólo vendedoras de la plataforma, y sólo sobre una compradora que está apartando con ellas. No es un buró de crédito, no se consulta desde afuera y no se vende ni se cede a terceros.
- Para qué sirve: para que una vendedora decida si le acepta un apartado a alguien. No es una lista negra automática ni bloquea a nadie por sí misma.
- Si creés que está mal: se puede pedir revisión y corrección por el canal de contacto (§13). Un apartado que quedó sin pagar porque la vendedora nunca mandó la cuenta no es un incumplimiento de la compradora, y esas cosas se corrigen.
Lo que todavía no está resuelto, y es honesto decirlo.
El art. 9 del Decreto 57-2008 define «datos sensibles» incluyendo los «hábitos personales», y un historial de comportamiento de pago discutiblemente es eso. Si el abogado concluye que lo es, este apartado cambia —lo que no vamos a hacer nunca es comercializar estos datos: el art. 64 de esa misma ley tipifica eso como delito.
6. El apartado: qué es y qué no es
- Apartar no es haber pagado. Es quedarse con la prenda por unos minutos para poder dejar los datos y elegir cómo se paga.
- Gana quien toca primero, según el reloj del servidor, y en una sola operación: no hay dos personas que aparten el mismo lote. Quien llegó segunda lo ve al instante.
- El apartado vence. Si no se completa en el tiempo que muestra la pantalla, la prenda vuelve a estar libre y otra persona puede llevársela.
- Un live que arrancó, termina. Nunca cortamos un live en curso ni rechazamos pedidos en el medio por un tema de cobro con la vendedora.
- La página del pedido de una compradora no se cae por una deuda de la vendedora con nosotros. El paquete ya está en camino y la compradora no tiene nada que ver con esa deuda.
7. Derecho de retracto: cinco días hábiles
El art. 51 del Decreto 06-2003 (Ley de Protección al Consumidor y Usuario) dice, textualmente:
ARTICULO 51. Derecho de retracto. El consumidor tendrá derecho a retractarse siempre, dentro de un plazo no mayor de cinco días hábiles contados a partir de la firma del contrato o desde la fecha en que éste se hubiere celebrado fuera del establecimiento comercial, especialmente por teléfono o en el domicilio del consumidor o usuario.
Si ejercita oportunamente este derecho, le serán restituidos los valores pagados por el consumidor o usuario, siempre que no hubiere hecho uso del bien o servicio.
La ley es de 2003 y no menciona internet, y no encontramos criterio de la DIACO que la extienda ni que la excluya para la venta por web. Ante esa duda, el sistema asume que aplica: aflojar después es fácil, descubrir la obligación con cientos de vendedoras publicando políticas que no se pueden cumplir, no.
Cómo se ejerce, en la práctica
- Desde la página de tu pedido (aparta.shop/p/ y tu código), que es el link que guardaste al apartar. Ahí hay un formulario de reclamo: se elige el motivo, se puede adjuntar fotos y queda un hilo con fecha y hora de cada mensaje.
- El reclamo le llega a la vendedora, porque la venta es con ella. La plataforma registra y da constancia: no resuelve el reclamo, no decide quién tiene razón y no devuelve dinero que no cobró.
- Cinco días hábiles es un piso, no un techo. Ninguna vendedora puede publicar en esta plataforma una política de menos de cinco días hábiles; el sistema no la deja. Puede ofrecer más, y varias lo hacen.
- Quién paga el flete de la devolución es parte de la política que publica cada vendedora, y la ves antes de apartar. Nosotros no cobramos ni pagamos fletes.
Y algo que no depende de nosotros pero conviene saber: el art. 4(j) de la misma ley le da al consumidor el derecho de «utilizar el libro de quejas o el medio legalmente autorizado por la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor, para dejar registro de su disconformidad». Ese camino existe siempre, en paralelo, y no hace falta pasar por nosotros para usarlo.
8. Envíos: no somos courier
No hacemos fletes, no revendemos flete y no somos remitentes de ninguna guía. Cada vendedora usa su propia cuenta con su courier. Lo que hace el sistema es armar el archivo que ella sube al portal de su courier y las etiquetas que pega en las bolsas; las guías las genera el courier y las pega ella.
Por lo tanto:
- Los tiempos de entrega, el costo del envío y las zonas de cobertura son del courier y de la vendedora. No los prometemos nosotros.
- Un paquete perdido, dañado o entregado tarde es un reclamo entre la vendedora y su courier. El sistema le muestra a ella la guía y la fecha de despacho, que es lo que necesita para reclamar.
- Los mensajes que le llegan a una compradora sobre su envío los manda la vendedora desde su propio WhatsApp, con el texto ya armado. La plataforma no le escribe a nadie en nombre de ella sin que ella lo dispare.
9. La cuenta de la vendedora: cobro, escalones y mora
La vendedora le paga a la plataforma por el software —eso es todo nuestro ingreso, y por eso no necesitamos un porcentaje de sus ventas—. Reglas que ya están escritas en el producto:
- No capamos funciones. Todas las herramientas están en todos los planes; lo que cambia con el plan es el volumen de pedidos del mes.
- El cupo se evalúa al crear un live, nunca durante uno. Si no queda cupo, no se puede crear el próximo live y ahí mismo está el botón de pagar. Un live que ya arrancó termina siempre, y los pedidos de más se cuentan, no se rechazan.
- Con mora se baja el escalón, no se apaga nada. Cerrar, empacar, imprimir etiquetas y sacar el archivo del courier funcionan aunque haya deuda.
- Nada se borra por impago. El catálogo y el historial quedan.
- Los créditos de mensajes se venden en créditos (uno por mensaje enviado) y no en saldo de dinero. Hoy no vencen. Si algún día se define un vencimiento, se avisa antes y no se aplica a créditos ya comprados.
- No podemos cambiarte el precio a nuestro solo arbitrio. El art. 47(a) del Decreto 06-2003 deja sin efecto las cláusulas que le dan a una parte la facultad de modificar el contrato a su arbitrio, y no vamos a poner una. Un cambio de precio se avisa con antelación y quien no lo acepta puede irse sin penalidad.
Pendiente: los montos.
Los precios de los escalones se validan en el piloto y se publican en el panel antes de cobrar el primer quetzal. No los ponemos acá para no dejar por escrito un número que todavía no está decidido.
10. Suspensión de una tienda
Podemos suspender la tienda de una vendedora si hay señales de fraude, si vende algo ilegal o si usa la plataforma para engañar a compradoras. Cuando eso pasa, su tienda deja de estar al aire, pero las páginas de pedido de sus compradoras siguen funcionando: quien ya pagó o ya tiene un paquete en camino no puede quedar sin información. Y no publicamos el motivo: no le contamos a nadie por qué se suspendió una tienda.
11. Lo que no garantizamos
- La prenda. No la vimos. Su talla, su estado y su descripción son de la vendedora.
- El servicio, sin interrupciones. Es software y a veces se cae. Cuando eso pasa, lo que se protege primero es el cierre operativo de un live en curso y la página de pedido de una compradora.
- Que vendas más. Lo que hacemos es ahorrarte el trabajo de después del live. Cuánto vendas no depende de nosotros.
12. Contrato de adhesión y registro ante DIACO
Estos términos, tal como están, son un contrato de adhesión: los escribimos nosotros y no se negocian uno por uno. El Decreto 06-2003 le pone dos obligaciones a eso, y hoy ninguna de las dos está cumplida:
ARTICULO 50. De todo contrato de adhesión deberá entregarse copia íntegra a las partes que lo hubieren suscrito. […] Mientras no se cumpla con ello, las obligaciones del consumidor o usuario no serán exigibles.
ARTICULO 52. Registro. Los proveedores en los contratos de adhesión deberán enviar copia del mismo a la Dirección para su aprobación y registro […] Al estar registrado el contrato de adhesión, los proveedores deberán hacer referencia a la resolución de su inscripción en dicha Dirección, en las cláusulas del contrato.
O sea: el registro ante la DIACO es un trámite, y no lo resuelve una página web. Está pendiente, igual que la revisión de este texto por un abogado. Lo escribimos igual y lo publicamos igual porque preferimos que se pueda leer cómo funciona esto —y qué falta— antes de que alguien abra su tienda. Cuando el registro exista, el número de resolución va en el pie de esta página.
El art. 47 de la misma ley deja sin efecto varias clases de cláusulas en los contratos de adhesión: las que dejan modificar el contrato a arbitrio de una parte, las que hacen responsable al consumidor por errores que no le son imputables y las que limitan la responsabilidad frente a él. Si algo de este texto cae en esos incisos, no vale, y lo tratamos como no escrito.
13. Cómo contactarnos
Para cualquier cosa sobre la plataforma —incluida una corrección de datos o una revisión de señales de comportamiento—:
- WhatsApp: +50251019761
14. Cambios a estos términos
Cuando cambien, cambia la fecha de arriba y se avisa dentro del producto. Un cambio que te quite algo que ya tenías no se aplica hacia atrás sobre pedidos, apartados o créditos que ya existían.
15. Ley aplicable
Se aplican las leyes de la República de Guatemala, y en particular el Decreto 06-2003 (Ley de Protección al Consumidor y Usuario) en todo lo que sea más favorable a la compradora o a la vendedora que lo que diga este texto.